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¿Por qué no funciona la batería del coche?

¿Por qué no funciona la batería del coche?

La batería no es eterna. Es un elemento que garantiza por un tiempo el almacenamiento de la energía necesaria para que puedan funcionar dispositivos como el motor de arranque, las luces o la radio. Su tiempo de vida es limitado y debemos estar alerta para algunos síntomas que puedan requerir su próximo cambio. La base de su funcionamiento son los ciclos de carga y descarga. Es decir, cuando procedemos a conectar el motor de arranque se produce la descarga de la misma y mientras que el coche está en movimiento se determina un ciclo de recarga que es posible gracias a un elemento llamado alternador que es el encargado de generar la electricidad  y facilitar su acumulación en la batería. No todas las baterías son idénticas, por lo que no podemos señalar un ciclo de vida exacto para esta pieza fundamental en la mecánica de nuestro vehículo.

Cuando adquirimos un coche en el concesionario, ésta tendrá por defecto una duración superior a las que podamos adquirir posteriormente para reemplazarla ya que conforme avanza la vida de nuestro vehículo el sistema de recarga va deteriorándose paulatinamente. Esto derivará en un mayor consumo de energía y una menor recarga, lo que va a determinar una menor vida del dispositivo.

De entrada, podemos decir que la batería cuenta con una garantía que ampara su funcionamiento durante dos años. Si apostáramos por una media de duración estaríamos en condiciones de hablar de unos cinco años, pero este dato va a variar del trato que demos al coche, a la batería y la manera de usar el vehículo. Por ejemplo, podemos afirmar que si el uso del coche va a ser urbano en su mayor parte, la batería va a desgastarse más en cuanto a sus ciclos con respecto a si el uso es interurbano. Un mayor número de arranques contribuye decisivamente a mermar la vida de la batería.

Cuando la batería comienza a fallar hay unos síntomas que pueden avisarnos. Si al arrancar notamos poco vigor en su reacción es una alerta clara de que algo va mal. También hay que preocuparse si notamos una disminución en la velocidad de giro del motor o escuchamos un extraño sonido o golpeteo. Estos golpes pueden venir acompañados con el encendido intermitente del cuadro de instrumentos, una pista ineludible para detectar la mala reacción de la batería. Estos síntomas son suficientes para ser conscientes de que los ciclos de carga y descarga están fallando y ya no se realiza un adecuado almacenamiento. Pero no siempre la batería nos avisa. Hay ocasiones en las que sucede una muerte súbita que los mecánicos explican como un “corte de batería” que viene motivada por un sobreesfuerzo que ha provocado que las celdas internas se hayan comunicado.

En la actualidad, las baterías más extendidas son las “húmedas” que se basan en placas de plomo sumergidas en un electrolito, aunque se abren paspo las baterías de gel o las AGM, frecuentes en el sistema start&stop. Recomendamos un correcto mantenimiento de la batería y estar atentos a las alertas de los testigos o a los síntomas ya descritos para evitar que la batería nos deje “tirados”.

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